May 26, 2026

El rincón de pepe: Rodrigo Astudillo

Trayectoria y el lado humano en el deporte

Entrevistador: Rodrigo, has tenido una tremenda trayectoria pasando por el rol de jugador, entrenador y formador. Desde esa experiencia tan completa, ¿qué tan importante es para ti el lado humano del deportista, precisamente en todo aquello que ocurre más allá del fútbol?

Rodrigo Astudillo: O sea, es imposible sacar ambas dimensiones. Se parte con el lado humano, se parte con el niño, se parte con el joven. Antes de ser jugadores de fútbol o antes de ser deportistas, son personas. Entonces es imposible analizarlo de manera separada. Y hay que respetar lo que son, y hay que respetar la edad que tienen. No es lo mismo poder conversar con un niño de 8 años —la cantidad de palabras que maneja, el lado emocional que tiene, cómo se expresa— a un niño de 14 o a un joven de 18.

Entonces, las etapas de formación hay que respetarlas estrictamente. Uno tiene que saber que estamos frente a niños en formación y no son "futbolistas chicos" a los que les hago lo mismo, en menor dosis, que a un jugador de fútbol profesional. Por lo tanto, ese cuidado sí hay que tenerlo.

Y la verdad es que siempre me preocupé porque, tal como en tu pregunta, me tocó estar presente o formarme desde joven. Si bien es cierto en la Católica estuve desde los 16 años, igual hice otros procesos a los 11. Entonces tuve desde esa edad interacción con entrenadores. Y lo que viví en esa época, de alguna manera, sin haber tenido algún estrago o algún complejo o algún shock, pero sí me marcaron porque vivencié momentos un poco complicados desde el manejo que había en los entrenadores donde estuve. No te voy a mencionar dónde porque no quiero complicar a nadie, pero sí era un equipo profesional, organizado, con historia. Y los entrenadores que había ahí eran muy diversos, eran muy distintos; habían algunos muy buenos y otros que no eran tan buenos.

Desde entonces tengo, como si fuera ayer, esa vivencia marcada en mi cabeza. Por lo tanto, tengo mucho cuidado al momento de entrenar y abordar a un niño. Más aún con todo lo que significa desde la confianza que tiene una familia detrás de ponernos a un niño a nuestra disposición para entrenarlo, trabajarlo y compartir con él. Yo siempre vi una responsabilidad demasiado grande y en eso todos saben aquí que no nos podemos equivocar.

El paso de la UC al proyecto de Atlético Colina

Entrevistador: Del club grande al proyecto local. Viene de estar nada más ni nada menos que en Universidad Católica. ¿Por qué decidiste integrarte específicamente al proyecto de Atlético Colina después de tu paso por la UC?

Rodrigo Astudillo: Mira, para ser bien sincero, no es que yo lo haya elegido. Primero, después de estar 40 años en la Católica —como jugador, como entrenador y como jefe del área formativa— y durante 40 años (son cuatro décadas), y por la edad que tengo (que ahora tengo 62, voy a cumplir 62 este año), yo creo que era un muy buen momento como para cerrar un ciclo. Así lo enfoqué, así lo viví. Creo que quería dejar una buena sensación con el club que me formó, con todas las personas que trabajé; irme bien, además, sabiendo que habíamos hecho un muy buen trabajo desde lo competitivo, desde lo cuantitativo, desde lo cualitativo...

Desde la cantidad de jugadores que posicionamos en el fútbol profesional por décadas: posicionamos entre un 50% y un 60%, o sea eso es mucho; entre 15 o 18 jugadores en un plantel de 30 eran formados en casa. Y también otros elementos que jugaban a nuestro favor tenía que ver con la conformación de selecciones nacionales de jugadores canteranos de la Católica. En todas teníamos un promedio de tres: o sea, en la Sub-15, en la 17, en la 20 y a veces en la 23 teníamos un promedio de tres. Y en la adulta, hasta el día de hoy, fuimos mayoría: desde Francia 98 hasta después, hasta el mundial de Sudáfrica con Bielsa (que teníamos 5 canteranos), después en Brasil teníamos 7, después en la Copa América teníamos 9 y después en la Centenario teníamos 9... y después en los siguientes procesos de clasificatorias con Pizzi, con Lasarte, con Rueda, incluso con el de Gareca, era entre 5 y 7 jugadores. Siempre las mayorías eran jugadores formados en la Católica.

Entonces, después de hacer todo eso, creo que era un buen momento como para parar y cerrar un ciclo en el cual yo sentía que lo habíamos hecho bien y que parte de esas dos y tres décadas me tocó comandar, formar equipos de trabajo y creo que dimos un salto de calidad a lo que era en los años 2000 y tanto cuando tomo la jefatura y hasta el 2025 que la entrego.

Entonces, venir a Colina, más que una elección, fue dentro de las posibilidades que tenía... ¿Por qué Colina? Porque el proyecto me lo ofrece una persona que conozco y confía en mí. Y la verdad que ahí yo creo que fue el que de alguna manera la balanza se inclina, porque en el momento que me ofrece el proyecto, me lo ofrece prácticamente con una "carta blanca": "confiamos en ti y haz lo que estimes conveniente".

Ese grado de confianza de verdad me gustó. Además me sentía bien como para volver a reinventarme con un grupo de entrenadores, un grupo de profesionales que tenía pocas cosas y quería hacer mucho. Entonces ahí como que me reencanto de nuevo y después de sufrir un luto corto —porque lo sufrí, obvio— pero la verdad que me duró como tres meses, porque al mes y medio yo ya estaba trabajando acá.

Entonces ahí como que me reencanto de nuevo y me dan ganas de volver a hacer cosas. Después, la conexión que tengo con los jugadores también ahí me alimenta gratamente porque a veces los entreno, a veces reemplazo a un entrenador y me conecto de nuevo, que es una de las cosas que me gusta. Me acuerdo que soy entrenador y me conecto con ellos y, uf, el tiempo pasa así de rápido y me vuelvo a encariñar, me vuelvo a comprometer. Creo que en este momento me estoy sintiendo bien, estoy en paz conmigo mismo y lleno de un proyecto interesante.

Todo lo que está aportando Esteban, tu presencia también es importante, la de Mirentxu con Consuelo, lo mismo que está haciendo Felipe... es gente nueva, gente joven, gente también con otra cabeza. Se pueden hacer cosas muy interesantes y además creo que acá podemos hacer algo que en este momento en el país nadie hace: que se preocupen de la formación del niño, que se preocupen de la educación, que estemos hablando de tutores para fortalecer áreas débiles de estos niños (de lenguaje, de matemáticas), de poder entregarles a lo mejor becas deportivas, de que haya un ambiente sano donde no haya otros intereses que no sea el de querer mejorar. Sin ningún otro tipo de incentivo más que ese: querer mejorar y disfrutar con el juego. Con eso para mí es suficiente para volver a conectarme.

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Jugadores del Atlético Colina celebrando